Nayla Carrera Monroy

Comentario de texto.- Manifiesto de la Junta Suprema de Sevilla
El documento propuesto es el Manifiesto de la junta Suprema de Sevilla, un texto de carácter público puesto que parte de un organismo público con la finalidad de que lo dicho en el texto sea conocido por toda la nación. Se trata concretamente de un manifiesto de carácter político, una declaración de guerra por parte de España, respaldada por Inglaterra, hacia Francia con motivo de la invasión napoleónica.

La autoría del texto se reduce a la institución que la firma y avala, concretamente se trata de la Junta Suprema de Sevilla, que se creó como resultado del vacío de poder que tuvo lugar durante la Guerra de Independencia española. De este modo, este organismo estuvo vigente desde el 25 de septiembre de 1808 hasta el 30 de enero de 1810.

El documente está fechado en el 6 de junio de 1808, lo cual nos indica que había pasado poco más de un mes desde el levantamiento en armas del pueblo el día 2 de mayo del mismo año. Esta proximidad entre las fechas nos aporta una valiosa información ya que de ello se infiere que a pesar de haber nacido como una simple revuelta del pueblo contra los invasores, el espíritu de lucha contra Napoleón y los franceses tuvo un hondo calado en toda la sociedad española.
No obstante, esta declaración de guerra no fue la primera en sucederse en el territorio nacional, sino que el mismo 2 de mayo es tomado como una declaración por parte de los mostoleños, seguidos de Asturias (25 de mayo). A partir de este momento se fueron formando diversas juntas locales (creadas por los mismos motivos que la firmante en este manifiesto) que actuaron como canalizador político organizado de los intereses del pueblo.

Este texto puede dividirse en tres partes bien diferenciadas que facilitan el análisis del mismo, ya que se corresponden con tres ideas clave que pretenden ser transmitidas a través de él. La primera parte corresponde al primer párrafo, donde se legitiman las palabras que se sucederán en el manifiesto. La segunda parte abarca desde la línea 3 hasta la 18 y en ellas se hace un breve resumen de cómo se ha llegado hasta la situación de ocupación francesa del territorio español. Por último, la tercera parte se extiende desde la línea 18 a la 25 y en ellas se invita a todos los españoles a que defiendan su nación, abriendo así la guerra en nombre del rey.

Desde la primera oración del texto puede apreciarse el especial interés por parte de la Junta Suprema de Sevilla por legitimar su manifiesto, que dicen escribir en nombre del rey a través de la siguiente frase: “Don Fernando VII, Rey de España y de las Indias y en su nombre la Suprema Junta.” Este énfasis a la hora de demostrar que el documento tenía total validez se debe a la situación de vacío de poder que se daba en aquel momento y que fue subsanada temporalmente por dicha junta. Este proceso de crisis política que empezó con la abdicación de Carlos IV en favor de Fernando VII tras diversas conjuras y motines (como la conjura del Escorial de 1807), culmina con el traslado de este último a Bayona el 20 de abril de 1808 y también de Godoy seis días más tarde, a los que se uniría el resto de la familia real tras abandonar Madrid el 2 de mayo. De este modo se puede comprender porqué la Junta Suprema de Sevilla lanzaba este mensaje en nombre del rey, que creían que había sido secuestrado por los franceses junto al resto de la familia real, lo cual deja traslucir el odio que se generó hacia los invasores.

Tras esta legitimación del poder de la Junta Suprema de Sevilla, se procede a informar de la situación que se vive en el territorio español con la intención de justificar con estas palabras la declaración de guerra que se hará posteriormente en la tercera parte del texto. En este fragmento del texto se acusa directamente a Napoleón de todo lo sucedido (crímenes, abdicaciones...) y en su figura parece aglutinarse todo el odio generalizado despertado por su ejército. Cabe destacar que en el manifiesto se hace especial mención al hecho de que Napoleón entrase en la península con engaños y traicionara la confianza que el pueblo español había depositado en él, lo cual permite inferir que quizá este hecho acrecentó el rencor de la sociedad hacia Francia por el poco decoro con el que habían actuado.
La narración histórica de estos hechos manifestados en el documento arrancan con la firma el 27 de octubre de 1807 del tratado de Fontainebleau por parte de España y Francia. A través de este tratado España dejaría pasar los ejércitos de Napoleón hasta Portugal para su conquista, de la cual España obtendría beneficios puesto que estos territorios quedarían bajo protección española. Así, Napoleón consiguió introducir su ejército en nuestro territorio sin coste alguno bajo la promesa de dominar Portugal, algo que había estado proyectado por el reino español desde los Reyes Católicos. El momento en el que esta treta napoleónica se hizo visible fue el 23 de marzo de 1808, cuando el general Murat entraba en Madrid desencadenando las huidas de la familia real a Bayona y el posterior levantamiento popular.

Después de aclarar la situación existente en España, la Junta Suprema de Sevilla insta al pueblo español a levantarse en armas como ya había ocurrido el 2 de mayo y de este modo declara la guerra a Francia. Cabe destacar la mención que se hace a Inglaterra y a las buenas relaciones que en este momento de la historia se abren con esta nación, en un claro intento por amenazar a Napoleón y demostrar que no sólo son unos cuantos ciudadanos luchando, sino que tienen relaciones internacionales que les pueden prestar ayuda y que efectivamente lo harán durante el desarrollo de la guerra.

Como conclusión, cabe destacar la importancia de este texto en la medida en que canaliza el sentimiento generalizado de la población española, que es realmente la protagonista de este episodio y la que logrará expulsar a los franceses y devolver a España su legítima monarquía.