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ABDICACIÓN DE CARLOS IV
Se trata de un texto periodístico que se hace eco de los acontecimientos que habían tenido lugar cinco días antes en la villa de Aranjuez; al tratarse de un medio de comunicación, lo que se pretende es, mediante esta escueta nota, dar conocimiento general de hecho.

El primer párrafo informa del lugar en el que se encuentra el monarca, de quién está acompañado y un comentario sobre su salud que se reduce a cuatro o cinco palabras que no especifican nada.

A continuación se transcriben las, también brevísimas, líneas de lo que es un texto jurídico, por tratarse de un Real Decreto, donde Carlos justifica su abdicacion haciendo mención a su precario estado físico, que no le permite afrontar con determinación todas las obligaciones que se derivan del gobierno de la nación; necesita trasladarse a otro lugar donde las condiciones metereológicas sean más benignas y, en definitiva, llevar una vida sosegada que le permita una pronta y total recuperación.

Como consecuencia de esta situación, ha tomado la determinación de poner la corona en manos de su hijo Fernando, y exige que se le reconozcan todos los derechos que el cargo lleva consigo y se le obedezca en todos los dominios bajo la corona. Este Real Decreto se lo entrega al Ministro de Estado -D.Pedro Pacheco- para que lo comunique al Consejo y demás estamentos que deban tener conocimientos de esta resolución.

Estos son los hechos que figuran en este documento, pero la realidad fue muy distinta; lo verdaderamente cierto es que el heredero había perpretado un golpe de estado que obligó a su padre a tomar tan drástica determinación.

Podíamos identificar esta fecha como el punto de inflexión y el resultado de una serie de acontecimientos que se venían produciendo en el país y su entorno en las últimas décadas. Desde la llegada al trono de Carlos IV, y aunque accedió a él con una larga experiencia (a la edad de cuarenta años), su desinterés por las cuestiones de estado motivó que las decisiones de gobierno fueran tomadas por María Luisa de Parma y Manuel Godoy.No obstante, con el nombramiento del ilustrado Floridablanca, se intuye un propósito reformador que se traduce en la toma de medidas de tipo social (límite al precio del pan) , económico (frenando la acumulación de riqueza de los estamentos privilegiados) y políticos (derogación de la Ley Sálica y de mayorazgo).

La Revolución Francesa atemoriza de tal modo a toda la sociedad política española, que solo encuentra sosiego dictando una serie de medidas restrictivas y dejando sin efecto todas las actuaciones liberalizadoras que ya se habían iniciado; se intenta aislar al país de la contaminación revolucionaria francesa, para lo que se cierran las fronteras a cal y canto, y se lanza una fuerte campaña diplomática en favor de Luis XVI; se impone el conservadurismo y se retoman viejos usos como la Inquisición, y el destierro también forma parte de estas medidas ejemplarizadoras.

Ante las perspectivas de los hechos que se seguían produciendo en el país vecino, Floridablanca y Aranda son destituidos, y en 1792 llega al poder Manuel Godoy. Después de varias guerras con Francia e Inglaterra, con resultados poco beneficiosos para España, en 1801 Godoy inicia una nueva estrategia y, en su afán por propiciar un acercamiento a Napoleón, declara la guerra a Portugal con la dudosa justificación de ser aliada de los ingleses; en esta contienda España ocupa Olivenza y a la finalización del conflicto que se conoce como Guerra de las Naranjas, se consigue la promesa de Portugal de no permitir el atraque de los buques ingleses en sus puertos.

Como consecuencia de todas estas acciones bélicas, la situación económica se deteriora y, tanto esta circunstancia como la presencia de tropas francesas en suelo español, colocan a Godoy en una situación crítica; si a esto añadimos la irrefrenable ansiedad que Fernando tenía por destronar a su padre y sustituirle, podemos hacernos una idea del enrarecimiento que se había instalado en la política española.

Aprovechando todos estos acontecimientos, Fernando alienta el descontento popular que desemboca en el Motín de Aranjuez, y como consecuencia de éste el rey abdica (posiblemente para salvar la vida de Godoy), y deja la corona en manos de su hijo. Precisamente es éste el momento al que hace mención el texto que comentamos.

Los hechos que se producen a continuación forman parte de, seguramente los acontecimientos menos honorables de la historia de España.Tanto Carlos como Fernando son atraidos por Napoleón a Bayona, con engaños o sin ellos, donde padre e hijo viven una prisión dorada,mientras las tropas napoleónicas invaden el país y el conjunto de los españoles se embarca en una guerra contra la potencia hegemónica europea, que duraría seis años y que, a pesar de la victoria final, tuvo un coste enorme para toda la sociedad, coste que tuvo una honda repercusión en el ámbito social, económico y político.